La mayoría de los influencers cobran mucho menos de lo que podrían por sus colaboraciones — no porque no valgan, sino porque no saben negociar. Una marca cuenta con eso. Aprender a negociar bien un brand deal puede duplicar o triplicar lo que recibes por el mismo trabajo. Aquí están las claves.
Tu tarifa no es tu número de seguidores
El valor de una colaboración depende de tu engagement, tu nicho, la calidad de tu audiencia y los derechos que la marca pide, no solo de cuántos te siguen. Un creador con audiencia pequeña pero muy comprometida vale más que uno grande pero frío. Cobra por tu influencia, no por tu vanidad.
Nunca des el primer número a la ligera
Cuando una marca pregunta "¿cuánto cobras?", muchos sueltan una cifra baja por miedo. Antes de dar precio, entiende qué quieren exactamente: cuántas piezas, qué formato, cuánto tiempo de uso, si piden exclusividad. Cada uno de esos puntos sube el valor.
Pon todo por escrito
Un buen acuerdo deja claro: entregables, fechas, derechos de uso del contenido, exclusividad, etiquetas obligatorias y —lo más importante— el pago y sus tiempos. Lo que no está por escrito se presta a malentendidos que siempre te perjudican a ti.
Cuidado con el "pago en visibilidad"
"Te damos exposición" no paga la renta. La visibilidad puede tener sentido en casos puntuales, pero como norma, tu trabajo se paga con dinero. Una marca que no valora tu trabajo hoy, tampoco lo hará mañana.
El poder de tener quien negocie por ti
Negociar por uno mismo es incómodo: te frena el miedo a perder el trato. Un manager negocia sin ese conflicto, conoce las tarifas reales del mercado y cierra acuerdos por encima de lo que consigues solo. Es justo lo que hacemos en career management para influencers.